Publicado por: Tomás Rodríguez Alas
Coordinador del Programa MISION de la Red Centroamericana de Microfinanzas (REDCAMIF).
En la actualidad hay tres fenómenos que ocupan la atención de muchas instituciones de microfinanzas y de sus asociaciones gremiales en Centroamérica, a saber:
- los intentos de regulación de la actividad de microfinanzas por los diferentes gobiernos
- la disminución de recursos por parte de un buen número de financiadores debido a la crisis financiera
- los problemas de pago de los clientes derivados de la misma crisis
Regulación de las Microfinanzas
Frente a los intentos de regular las operaciones de microfinanzas, las instituciones y sus gremios no se oponen al hecho de que exista una legislación para el sector, más bien eso resulta positivo en términos de hacer más transparentes los procesos y de dar mayor seguridad en las operaciones a las clientes y a las mismas instituciones. El punto de conflicto, en la mayor parte de los países, son los parámetros con los que se quiere regular las operaciones de microfinanzas, generalmente atendiendo a las normas prudenciales que se aplican a la banca tradicional.
Las instituciones de microfinanzas piden adecuar esas normas a la realidad de los segmentos de mercado que atienden. Se apela a la naturaleza social de sus orígenes, a que su población meta son sectores sociales desatendidos por la banca tradicional, gente pobre, mujeres, campesinos, propietarios de micro y pequeñas empresas, además se argumenta correctamente que los servicios de microfinanzas contribuyen a la reducción de la pobreza y al desarrollo económico de los sectores que atiende.
Estas circunstancias hacen que los costos operativos sean mayores, al atender a mayor número de personas con créditos pequeños, en poblaciones más distantes y con un nivel de riesgo mayor. Pero aunque todos estos argumentos sean correctos y sean factores de diferenciación de la banca tradicional, pocas instituciones pueden demostrar con fuentes estadísticas sólidas esos argumentos, no se pasa de contar anécdotas y presentar historias de casos que pudieran ser aislados. ¿A cuántos personas pobres se ha llegado?, ¿a cuántos se ha ayudado a salir de la pobreza?, ¿Cómo podemos demostrar que son pobres?, ¿Cómo podemos demostrar que han salido de la pobreza?.
En la actualidad casi todas las instituciones de microfinanzas pueden presentar sus estados financieros auditados, hacer públicos sus resultados financieros a través del MIX y Centroamérica ha sido vanguardia en la transparencia financiera, son hechos positivos que hay que seguir profundizando, pero eso no hace diferente a la industria de microfinanzas de otros sectores financieros que por obligación tienen que hacerlo.
El Desempeño Social si hace una diferencia, justifica tener una legislación y una supervisión diferente, si los gobiernos quieren que las instituciones de microfinanzas sigan atendiendo a los pobres y a todos los excluidos del sistema financiero tradicional, reconociendo el papel que juegan como instrumento de desarrollo.
Disminución de los Recursos
El otro fenómeno es la reducción de recursos por parte de las fuentes financieras debido a la crisis financiera y a la recesión económica internacional. Hay menos recursos disponibles, hay menos liquidez en el sistema, lo que reduce la oferta de fondos e incrementa el costo financiero de los mismos. Un segmento importante de estos financiadores son los llamados inversores “sociales” y algunas agencias de cooperación internacional.
En Centroamérica y en América Latina un número importante de instituciones de microfinanzas han alcanzado un standard alto de sostenibilidad financiera, lo que contrasta con otras partes del mundo, ciertamente éste será un aspecto a considerar por los financiadores para colocar su dinero. Pero en un entorno en el que por el lado de la oferta hay limitación de recurso y por el lado de la demanda hay cierta igualdad en el desempeño financiero, entonces se necesita de un elemento diferenciador para asignar esos recursos.
De nuevo la respuesta es la Gestión de Desempeño Social. Para los inversionistas sociales y para las Agencias el poder demostrar los resultados sociales se está volviendo una exigencia (y una necesidad, recordemos que algunos de ellos utilizan fondos públicos provenientes de los impuestos de los contribuyentes de sus respectivos países y quieren saber cuál es el resultado social del uso de esos fondos). Inclusos organizaciones como Oikocredit ya están aplicando algunas herramientas de medición como el SPI (Social Performance Indicator) de CERISE o están esperando que las instituciones reporten los indicadores propuestos por el Grupo de Trabajo de Desempeño Social (Social Perfomer Task Force) a través de The MIX.
Recuperación de la Cartera
El tercer problema que preocupa a las instituciones de microfinanzas son las dificultades de pago que enfrentan parte de sus clientes, debido a la misma crisis financiera; dada la contracción de la demanda, el aumento del desempleo, la disminución de remesas y la caída de los precios de algunos productos. Y también porque no decirlo, al oportunismo de algunos clientes que no quieren hacer frente a sus obligaciones crediticias amparados en movimientos de no pago.
Frente a este problema la Gestión de Desempeño Social no es la solución, pero puede contribuir a encontrar soluciones, debido a que los sistemas de GDS permiten tener un mejor conocimiento de los clientes, segmentar mejor el mercado, tanto a nivel de estratos de ingresos, regiones geográficas, actividades económicas y género, lo que permite identificar de forma temprana aquellos sectores que pueden enfrentan mayor dificultad y aquellos que son más seguros, y no siempre los de menor riesgo son los clientes de mayor capacidad adquisitiva.
En síntesis la Gestión del Desempeño Social es una buena respuesta, no la única pero quizás una de las mejores, a los tres problemas que están enfrentando las instituciones de microfinanzas de la región en este momento.
Invito a las organizaciones a dar un paso en esa dirección y hacer de la región centroamericana no solo la región más transparente en términos financieros, sino también en términos sociales.


Comentarios