Publicado por: Taea Calcut

Una cliente de SEF trabajando
Entrevista con:
Anton Simanowitz, Director de Imp-Act Consortium en el Instituto de Estudios de Desarrollo y Jefe de Desarrollo en la Fundación de la Pequeña Empresa (SEF)
La Small Enterprise Foundation (SEF) fue creada en 1992 en Limpopo, la provincia más pobre de Sudáfrica, con el objetivo de “trabajar para erradicar la pobreza creando un ambiente de apoyo, donde los servicios de crédito y ahorro impulsen una generación de renta sostenible, creación de empleo y empoderamiento social.” En esta entrevista con el MIX Anton Simanowitz, Jefe de Desarrollo de SEF, habla de algunas de las formas en las que la medición y gestión del desempeño social se mantiene estrechamente integrada con las operaciones de SEF para satisfacer su objetivo.
MIX: Los clientes del Programa de Crédito Tshomisano de SEF son elegidos tras un proceso de clasificación de riqueza participativo de tres días en el pueblo para captar al 40% más pobre. ¿Podría describir este proceso con detalle y explicarnos qué relación tiene con la misión de SEF?
Sr. Simanowitz: SEF se creó como un programa de alivio de la pobreza. Para alcanzar este fin, seleccionamos una de las áreas más pobres del país como nuestra zona de operaciones. También diseñamos una metodología de crédito que ofrecía préstamos pequeños mediante créditos basados en grupos, siguiendo la teoría de que préstamos pequeños y costes de transacción altos (por ejemplo, el tiempo dedicado para entrar en el programa e ir a las reuniones) disuadiría a todos, salvo a los más pobres, de participar.
Sin embargo, una evaluación realizada en 1995 concluyó que tan sólo el 30-40% de la gente a quienes SEF alcanzaba vivía bajo la línea de pobreza. Esto era, en parte, resultado de la participación de clientes mejor situados que entraban en el programa de préstamos pequeños porque necesitaban créditos, y esperando mayores préstamos en el futuro, y que expulsaban activamente a personas con distintas prioridades, o creaban un ambiente donde los más pobres se marchaban voluntariamente, al percibir que el programa era para “otras personas.”